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ALERGIAS E INTOLERANCIAS

Alergia a la proteína de la leche de vaca

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es una reacción adversa de origen inmunológico que afecta a algunas personas al consumir leche, sus derivados o alimentos que contienen proteínas de la leche de vaca. Es importante diferenciar la alergia a proteína de leche de vaca de otras reacciones adversas a la leche, como la intolerancia a la lactosa.

¿Cuáles son las proteínas de la leche de vaca que causan alergia?

Este tipo de alergia puede desencadenarse por la exposición a proteínas específicas como las caseínas, lactoglobulina y lactoalbúmina, presentes en la leche. Es importante no confundir la alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) con la intolerancia a la lactosa (el carbohidrato de la leche), ya que la alergia es una reacción adversa mediada por mecanismos inmunológicos y la intolerancia, en cambio, no. La alergia a la proteína de la leche de vaca aparece en los primeros meses de vida y constituye la alergia alimentaria más frecuente en menores de dos años, afectando aproximadamente al 2% de la población infantil.

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Tipos de alergia a la proteína de la leche

Podemos distinguir dos tipos de alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) según el mecanismo inmunológico implicado: la APLV mediada por IgE o alergia clásica, y la APLV no mediada por IgE.
La APLV mediada por IgE ocurre cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos específicos, llamados inmunoglobulina E (IgE), que identifican erróneamente a las proteínas de la leche de vaca como un peligro. Esto desencadena una liberación inmediata de histamina y otros mediadores inflamatorios, provocando una reacción rápida tras la exposición al alérgeno. Por otro lado, la APLV no mediada por IgE no involucra estos anticuerpos, sino que se relaciona con la activación de otros mecanismos inmunológicos.

¿Cuáles son los síntomas de la alergia a la proteína de la leche de vaca?

La APLV clásica, mediada por inmunoglobulina E (IgE), genera una respuesta rápida, con síntomas que aparecen en menos de dos horas tras ingerir la proteína de la leche de vaca. Lo más habitual es que esta alergia curse con síntomas cutáneos (inflamación, enrojecimiento, hinchazón), síntomas digestivos (náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal) o asociación de ambos y, finalmente, en los casos más severos, se pueden manifestar síntomas respiratorios (rinoconjuntivitis, sibilancias) y anafilácticos (afectación de más de un órgano y anafilaxia, una reacción de hipersensibilidad grave que pone en riesgo la vida).
Por otro lado, en el caso de APLV no mediada por IgE, los síntomas tras la ingesta del alérgeno tardan más en aparecer (incluso días) y pueden ser crónicos, llegando a afectar el estado nutricional de quien la sufre. Las manifestaciones más frecuentes son digestivas (reflujo gastroesofágico, vómitos, cólicos, sangrado en las heces, diarrea o estreñimiento), incluyendo cuadros definidos como enterocolitis, proctocolitis alérgica o enteropatía por proteínas de la leche de vaca.
La gravedad de estos síntomas, como ocurre en otras alergias, dependerá del grado de sensibilización y de la cantidad ingerida.

APLV en bebés

Un lactante puede estar expuesto a trazas de leche de vaca a través de la leche materna, ya que algunos componentes de los alimentos consumidos por la madre pueden transmitirse por esta vía. Esto significa que el bebé podría estar ingiriendo pequeñas cantidades de proteínas de la leche de vaca, lo que puede desencadenar en una alergia sin generar síntomas evidentes. Sin embargo, cuando se introduce el primer biberón de leche de vaca, la cantidad de proteínas ingerida es significativamente mayor, lo que puede provocar la aparición de los síntomas característicos de la alergia.

APLV en adultos: ¿se puede curar la alergia a la proteína de la leche de vaca?

La alergia a la proteína de la leche de vaca tiene un buen pronóstico. Aproximadamente el 40 % de los niños que la sufren desarrollan tolerancia de forma espontánea antes del primer año de vida, el 70 % lo hacen a los 2 años y hasta el 90 % a los 6 años. Sin embargo, un pequeño grupo no adquiere esta tolerancia espontánea, manteniendo la APLV de adultos, y suelen ser quienes presentan mayor riesgo de reacciones graves, como la anafilaxia.

Tratamiento alergia a la proteína de la leche de vaca

El único tratamiento para la alergia a la proteína de la leche de vaca consiste en evitar y eliminar de la dieta todos los lácteos, sus derivados y cualquier alimento que pueda contener trazas de leche. En los alimentos envasados, la leche y sus derivados son alérgenos de declaración obligatoria y deben ir diferenciados del resto de ingredientes con una tipografía distinta (negrita, subrayado…etc.).
Del mismo modo, las personas que sufren este tipo de alergia deben evitar el consumo de la leche y derivados lácteos de otros mamíferos, como cabra u oveja, debido a la similitud de sus proteínas.
Además de por ingestión, la leche puede producir síntomas por contacto cutáneo o por inhalación del alérgeno.

Curiosidades

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Las proteínas de leche de vaca son el primer alérgeno alimentario al que se expone el niño, por lo que la leche de vaca suele ser responsable de las primeras reacciones alérgicas a alimentos que se manifiestan en el lactante. A menudo, precede a otras alergias alimentarias, como el huevo o el pescado.

 
La prevalencia de alergia a proteínas de leche de vaca está entre 0,5%-2%, debuta en los primeros meses de vida y tiene un carácter transitorio hasta en el 90% de los casos.

¡Recuerda!

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Etiquetado

No olvides prestar atención al etiquetado. Las proteínas de la leche de vaca se encuentran en lácteos y derivados, pero con frecuencia, están presentes como ingrediente en otros productos como pan, fiambres, embutidos, platos preparados, golosinas, conservas… Así como en productos cosméticos y medicamentos.

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Alternativas para adultos

Nuestra gama de bebidas vegetales Vegetánea está exenta de leche y productos lácteos. Puedes utilizarlas como alternativa a la leche en tus recetas, o bien, consumirlas solas.

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Bebés

Si alimenta a su bebé con leche de fórmula, puede que su pediatra le recomiende cambiar a fórmulas extensamente hidrolizadas, o bien a fórmulas a base de aminoácidos, cuyas pequeñas partículas son menos propensas a desencadenar una reacción alérgica.